San Agustín, un ejemplo de que siempre se puede cambiar

Hoy tenemos una invitada en el blog, esto con el objetivo de ampliar los conocimientos y abrirnos a nuevos campos de la literatura porque en ocasiones podemos cerrarnos a un sólo género. Para que conozcan otra opción. A continuación les dejo la recomendación de Analucía Almengor. ¡Échenle un vistazo!

En esta oportunidad les quiero recomendar uno de los mejores libros con los que me he topado hasta ahora: Confesiones, de San Agustín de Hipona. Este libro, va mucho más allá de la cuestión religiosa, si bien, Dios está presente en cada línea del mismo, para mí también ha significado acompañar a su autor en un viaje hacia la madurez y una vida nueva.

San Agustín nació en Tagaste (actualmente conocida como Souk-Ahras, Argelia) con el nombre de Aurelio Agustín en el año 354. Lo interesante de este libro es que a medida que se va avanzando en su lectura, es posible relacionarse con el autor en más de una manera ya que, a pesar del tiempo que ha pasado desde su escritura, presenta muchas similitudes con las circunstancias sociales en las que nos vemos envueltos hoy en día.

En cada una de las páginas de este libro, Agustín nos narra con lujo de detalles cada etapa de su vida, antes y después de su encuentro con Dios, el cual sucede a sus 32 años. Antes de eso su vida se caracteriza por el desorden y la falta de dirección espiritual, después conocemos a una persona dedicada al servicio y a la construcción del Reino de Dios. Para mí resulta impresionante la forma en que nos hace ver que nuestra naturaleza siempre busca el bien, que nuestro corazón siempre busca a Dios y no está en paz hasta que lo encuentra. Incluso para los no creyentes, la vida de Agustín puede resultar algo interesante, independientemente del cristal con que se vea, ya que nos da un ejemplo de que un cambio de vida y dirección es posible, aún en las situaciones más extremas, siempre y cuando tengamos la motivación correcta para lograrlo.

En este libro podemos ver los inicios de aquel que fundó las bases de la filosofía cristiana. Agustín realiza un esfuerzo constante por armonizar la fe y la razón, su tono es bastante íntimo, nos habla desde lo más profundo de su corazón, el texto entero es una oración… ¡460 páginas de oración! y cada una de sus enseñanzas está influenciada en gran parte por su experiencia de vida. En sus confesiones, Agustín nos anima a mantener los ojos abiertos, tanto hacia nuestro interior como hacia la realidad exterior, estando conscientes de que ninguna puede prescindir de la otra.

Ese libro encierra en sus páginas una gran lección de vida, nos demuestra que sin importar de dónde vengamos y lo que hagamos, es posible lograr cosas impresionantes. Es un libro que sin duda alguna les va a dejar algo que aplicar en su vida.

By: Analucia Almengor